
Por: Tania Lozano
El martes último, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner firmo el proyecto de ley por el que se elimina el sistema privado de pensiones creado en 1994. Todos los fondos depositados en las empresas privadas denominadas Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) pasaran a ser gestionadas por el sistema estatal ANSES. El objetivo, según fuentes oficiales, es el de garantizar las pensiones de casi 9.5 millones de afiliados a las AFJP, cuya capitalización ha sido afectada por la crisis financiera. En su discurso, la presidenta equipara la medida de ¨reestatalizar¨ las AFJP con las tomadas por otros gobiernos de ¨ayuda¨ a empresas frente a la crisis financiera internacional, pero resaltando que estas medidas no van hacia bancos o empresas afines sino, y cito textualmente, ¨hacia nuestros jubilados y trabajadores ¨.
Esta decisión ha desatado polémica en el ámbito político con acusaciones por parte de detractores que giran en torno al manejo de estos fondos como ¨caja¨ ante las necesidades de liquidez del Estado argentino fruto de la caída en el precio de la soja y del petróleo, que son los dos principales productos por los que ingresan impuestos a las arcas fiscales.
Los más duros comentarios vinieron de la Coalición Cívica, por parte de Elisa Carrió: "No se trata de mejorar el sistema de pensiones sino de saquear los fondos de los jubilados para hacer caja". Quien hace alusión a las dificultades de financiamiento del gobierno de los kirschner, y la necesidad de estos de disponer rápidamente de dinero líquido para afrontar las próximas elecciones legislativas y afrontar los pagos de la deuda exterior.
Este temor se ve fundado en la inexistencia de garantías para que los fondos privados, que ascenderían a un ingreso extra para el estado de 97.000 millones, no sean tomados como fondos de ¨libre disposición del Gobierno¨, medida pedida por el Defensor del Jubilado. Y la falta de independencia del Anses que en el devenir de los años ha sido el ¨prestamista¨ del gobierno.
En el ámbito político, también se ha contado con respaldos importantes como el de la mayor central obrera del país ,la poderosísima Confederación General del Trabajo (CGT), a través de su titular Hugo Moyano con el argumento de que ¨las AFJP han perdido una cantidad impresionante de dinero y esto perjudica a los futuros jubilados¨.
Los mercados han reaccionado a la baja ante la desconfianza sobre el destino del dinero que entrará en la caja del Estado y el entendimiento por parte de estos de la nacionalización como una expropiación de activos. Si bien se podría pensar que el mercado internacional respondería positivamente al aumento de liquidez y las mayores posibilidades de pago de la deuda, no parece ser el efecto concreto que en su lugar seria contrario, según lo revelan los indicadores como el riesgo país que se ha disparado hasta quintuplicar su niveles del año pasado.
En la Bolsa Argentina, el índice Merval ha caído 10 puntos porcentuales con las principales caídas en los bancos y aseguradoras que controlan las AFJP. Estas han sido inhabilitadas para operar con bonos del estado (composición principal de su cartera) y además están siendo investigadas para evitar las liquidaciones fraudulentas de activos.
El portavoz de la Unión de AFJP, Sebastián Palla, explica que la nacionalización de estas empresas ¨desaparece el mayor inversor institucional de Argentina, lo que tendrá un impacto devastador ¨.Vemos a la Argentina, la otrora suiza de Sudámerica, sucumbir a medidas populistas de su clase dirigente sumada a la desconfianza sobre la gestión de los ingresos provenientes de estas medidas y malos indicadores de riesgo tocar a las puertas, otra vez, del ostracismo financiero. Solo queda esperar si estos indicadores, dentro del contexto de escasez internacional de crédito, no afectan, por nuestra basta antología de estatizaciones, a toda America Latina.
El martes último, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner firmo el proyecto de ley por el que se elimina el sistema privado de pensiones creado en 1994. Todos los fondos depositados en las empresas privadas denominadas Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) pasaran a ser gestionadas por el sistema estatal ANSES. El objetivo, según fuentes oficiales, es el de garantizar las pensiones de casi 9.5 millones de afiliados a las AFJP, cuya capitalización ha sido afectada por la crisis financiera. En su discurso, la presidenta equipara la medida de ¨reestatalizar¨ las AFJP con las tomadas por otros gobiernos de ¨ayuda¨ a empresas frente a la crisis financiera internacional, pero resaltando que estas medidas no van hacia bancos o empresas afines sino, y cito textualmente, ¨hacia nuestros jubilados y trabajadores ¨.
Esta decisión ha desatado polémica en el ámbito político con acusaciones por parte de detractores que giran en torno al manejo de estos fondos como ¨caja¨ ante las necesidades de liquidez del Estado argentino fruto de la caída en el precio de la soja y del petróleo, que son los dos principales productos por los que ingresan impuestos a las arcas fiscales.
Los más duros comentarios vinieron de la Coalición Cívica, por parte de Elisa Carrió: "No se trata de mejorar el sistema de pensiones sino de saquear los fondos de los jubilados para hacer caja". Quien hace alusión a las dificultades de financiamiento del gobierno de los kirschner, y la necesidad de estos de disponer rápidamente de dinero líquido para afrontar las próximas elecciones legislativas y afrontar los pagos de la deuda exterior.
Este temor se ve fundado en la inexistencia de garantías para que los fondos privados, que ascenderían a un ingreso extra para el estado de 97.000 millones, no sean tomados como fondos de ¨libre disposición del Gobierno¨, medida pedida por el Defensor del Jubilado. Y la falta de independencia del Anses que en el devenir de los años ha sido el ¨prestamista¨ del gobierno.
En el ámbito político, también se ha contado con respaldos importantes como el de la mayor central obrera del país ,la poderosísima Confederación General del Trabajo (CGT), a través de su titular Hugo Moyano con el argumento de que ¨las AFJP han perdido una cantidad impresionante de dinero y esto perjudica a los futuros jubilados¨.
Los mercados han reaccionado a la baja ante la desconfianza sobre el destino del dinero que entrará en la caja del Estado y el entendimiento por parte de estos de la nacionalización como una expropiación de activos. Si bien se podría pensar que el mercado internacional respondería positivamente al aumento de liquidez y las mayores posibilidades de pago de la deuda, no parece ser el efecto concreto que en su lugar seria contrario, según lo revelan los indicadores como el riesgo país que se ha disparado hasta quintuplicar su niveles del año pasado.
En la Bolsa Argentina, el índice Merval ha caído 10 puntos porcentuales con las principales caídas en los bancos y aseguradoras que controlan las AFJP. Estas han sido inhabilitadas para operar con bonos del estado (composición principal de su cartera) y además están siendo investigadas para evitar las liquidaciones fraudulentas de activos.
El portavoz de la Unión de AFJP, Sebastián Palla, explica que la nacionalización de estas empresas ¨desaparece el mayor inversor institucional de Argentina, lo que tendrá un impacto devastador ¨.Vemos a la Argentina, la otrora suiza de Sudámerica, sucumbir a medidas populistas de su clase dirigente sumada a la desconfianza sobre la gestión de los ingresos provenientes de estas medidas y malos indicadores de riesgo tocar a las puertas, otra vez, del ostracismo financiero. Solo queda esperar si estos indicadores, dentro del contexto de escasez internacional de crédito, no afectan, por nuestra basta antología de estatizaciones, a toda America Latina.

2 comentarios:
CHICHI TIENE JUGUETEEEEES
oe y no hay nada mas en su blog, metan algo pe
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